El sueño de educar

"Educar es lo mismo que poner un motor a una barca,hay que medir, pensar, equilibrar y poner todo en marcha...Soñar que ese navío, llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hasta islas lejanas..."Gabriel Celaya

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viernes, 13 de diciembre de 2019

Dialogo Ciencia y Fe

W.D. Phillips, Nobel de Física, cree en Dios “gracias a la Ciencia, no pese a ella”




William Daniel Phillips es físico estadounidense y ganador del Premio Nobel de Física en 1997 por el desarrollo de métodos para enfriar y capturar átomos por láser.

Este cristiano protestante, miembro de una Iglesia metodista, durante mucho tiempo ha sido parte del National Institute of Standards and Technology (Instituto Nacional de Estándares y Tecnología), es profesor en la Universidad de Maryland y también uno de los fundadores de la International Society for Science & Religion (Sociedad Internacional para la Ciencia y la Religión).

UNIÓN ENTRE CIENCIA Y FE

Hace años, escribió su testimonio explicando su pensamiento sobre la existencia de Dios y sobre la unión entre la ciencia y la fe, que puede consultarse. “Muchos creen que la Ciencia, ofreciendo explicaciones, se opone a la comprensión de que el universo es una creación que surge del amor de Dios”, comienza en su exposición el científico, “creen que la Ciencia y la Religión son enemigos irreconciliables, pero no es así”.

William Phillips responde a esta pregunta a través de su experiencia: “Yo soy físico. Hago investigación tradicional, publico en revistas, presento mis investigaciones en reuniones profesionales, enseño a estudiantes e investigadores post-doctorales, intento aprender cómo funciona la naturaleza. En otras palabras, soy un científico ordinario”.

CREYENTE ACTIVO Y COMPROMETIDO

Pero, continúa, “también soy una persona de convicciones religiosas. Asisto a mi iglesia (evangélica), canto gospel en el coro, todos los domingos voy a la escuela dominical, hablo con Dios con regularidad, trato de ´hacer justicia, amar la misericordia, y caminar humildemente con mi Dios´. En otras palabras, soy una persona común de fe (cristiana)”.

El entiende que para mucha gente, esto puede parecer una contradicción: “¡Un científico serio que cree seriamente en Dios! Pero, para muchas personas más, soy alguien como ellos. Aunque la mayor parte de la atención de los medios de comunicación va enfocada a los ateos ´ruidosos´ que afirman que la religión es una superstición tonta, o los creacionistas fundamentalistas que niegan la evidencia de la evolución cósmica y biológica, la mayoría de la gente que conozco no tiene ninguna dificultad en aceptar el conocimiento científico y mantener la fe religiosa», asegura.

¿CÓMO PUEDO CREER EN DIOS?





Él mismo se plantea dos preguntas que tiene que responder: ¿Cómo puedo creer en Dios? y ¿Por qué creo en Dios? ¿Cómo puedo creer en Dios?

Continúa el Premio Nobel: “Como físico experimental, necesito pruebas, experimentos reproducibles y una lógica rigurosa para apoyar cualquier hipótesis científica. ¿Cómo puede una persona así basarse en la fe?”, reta.

“Un científico puede creer en Dios porque esta convicción no es una cuestión científica. Una afirmación científica debe ser ´falsificable´, es decir, debe haber algunos resultados que, al menos en principio, podrían demostrar que la afirmación es falsa [....]. Por el contrario, las afirmaciones religiosas no tienen que ser necesariamente ´falsificables´”, argumenta William Phillips.

“No es necesario que todo enunciado sea un enunciado científico; ni tampoco por ello los enunciados que simplemente no son científicos pasan a ser afirmaciones inútiles o irracionales. La ciencia no es la única manera útil de ver la vida”, razona el premio Nobel.

“Como físico, observo la naturaleza desde un punto de vista particular. Veo un universo ordenado, hermoso, en el que casi todos los fenómenos físicos pueden ser entendidos con unas pocas y simples ecuaciones matemáticas. Veo a un universo que, de haber sido construido de una manera ligeramente diferente, nunca habría dado a luz a las estrellas y los planetas. Y no hay ninguna razón científica por la cual el universo no podría haber sido diferente. Muchos buenos científicos han concluido con estas observaciones que un Dios inteligente ha decidido crear el universo con esta propiedad hermosa, sencilla y vivificante. Muchos otros grandes científicos, sin embargo, son ateos. Ambas conclusiones son posiciones de fe”, responde.

Comenta William Phillips:”Yo creo en Dios porque siento la presencia de Dios en mi vida, porque puedo ver la evidencia de la bondad de Dios en el mundo, porque creo en el amor y porque creo que Dios es amor”.

CREER NO ES DEJAR DE DUDAR

¿Ser creyente o cristiano le hace una mejor persona o un físico mejor que otros? “Conozco un montón de ateos que son mejores personas y mejores científicos que yo. ¿Estoy libre de dudas sobre la existencia de Dios? Difícilmente también. Las preguntas sobre el mal en el mundo, el sufrimiento de niños inocentes, la variedad del pensamiento religioso y otros imponderables suelen dejar a menudo en el aire la cuestión de si estoy en lo cierto, y me hacen constatar siempre mi ignorancia. A pesar de todo esto, creo más (en Dios) gracias a la Ciencia que a pesar de ella”, concluye el premio Nobel.

“Como está escrito en la Epístola a los Hebreos, ´la fe es la garantía de los bienes que se esperan, la plena certeza de las realidades que no se ven´” es su mensaje final.

domingo, 4 de febrero de 2018

La idea de Dios

La filosofía medieval surge en el el marco religioso cristiano con una clara inclinación hacia temas teológicos; es inevitable pero recordad que estamos viendo filosofía. No vamos a tratar la teología como tal, sino aquella que trata el problema de una realidad llamada Dios y su explicación racional. Y aunque nos parezca que la Iglesia no tendría interés por aquella época en hacer demostraciones racionales sobre Dios el caso es justamente el contrario. Sí lo hace. Dios es "un problema"; un problema filosófico. 
Como diría Santo Tomás "me ocupo de la existencia de Dios porque el conocimiento de su existencia no es inmediato ni evidente". El término Dios implica una idea, un concepto en la mente del hombre.

Os traigo unas líneas extraídas de un artículo publicado en Filosofía Digital, que lleva por nombre "La idea de Dios".

¿A quién engañó, Spinoza, el filósofo más honrado que haya pisado jamás la tierra al denominar “Dios” al Ser infinito y eterno? ¿No les gusta a los profesores adocenados, a los ateos de conveniencia o a los materialistas indolentes? ¿Les parece que la palabra Dios tiene un tufillo a sotana y sacristía? ¿Se debería inventar, para complacer sus intelectos sofisticados y sus prejuicios anticlericales, otra palabra para nombrar lo eterno? Pues ¡que la inventen ellos!
“El indolente se asombra de cualquier palabra”, decía Heráclito. A nosotros, en cambio, la palabra “Dios” nos vale, ya lo creo. Porque, tal como afirmó Kierkegaard, Dios es una idea, no un nombre. Y no es que no reconozcamos, con el filósofo de Éfeso, que: “Lo uno, el único sabio, quiere y no quiere llamarse con el nombre de Zeus”. Pero es que Zeus, Yahvéh o Alá son los nombres propios de los dioses de ciertas religiones. Dios, en cambio, es más bien la palabra con que, nosotros al menos, designamos la Naturaleza divina, infinita y eterna. Y no es un subterfugio. ¿Acaso el significado común se aleja “enteramente” del que nosotros queremos atribuirle? Con todo, si alguien quiere pleitear por un vocablo, no aceptaremos el envite.


¿Cuál es la esencia de Dios?