La relación fe y
razón
La
relación entre razón y fe era uno de los grandes problemas de la filosofía
medieval. La Filosofía Cristiana, por el lado que es filosofía, había de
edificarse con la razón, con el concepto y las argumentaciones racionales. Y
por lado que es cristiana tenía que contar con las verdades reveladas que se
apoyan en la fe.
En
el siglo XIII, la llegada del aristotelismo a Occidente y la teoría de la doble
verdad del averroísmo, hicieron más urgente establecer las bases de las
relaciones entre fe y razón, y fue Tomás quien lo llevó a cabo. Para el
pensamiento tomista, la razón es una herramienta valiosa que Dios nos ha
otorgado, y no debemos renunciar a ella ni considerarla un peligro para la fe.
Su postura en este tema se puede sintetizar en los siguientes puntos:
- Tomás distingue entre razón
y fe: la razón natural carece de iluminación divina y sólo puede conocer
“de abajo arriba”, a partir de la experiencia sensible; mientras que la fe
conoce de “arriba abajo”, por la revelación divina. Razón y fe son
autónomas: el objeto propio de la razón son las realidades sensibles y no
las realidades inmateriales.
- Tomás niega la existencia
de dos verdades: hay una sola verdad. Tanto la verdad adquirida por la
razón como la adquirida por
revelación tienen su origen en Dios. En el caso de que la razón
esté en contra de la verdad revelada, es la razón la que debe quedar en
entredicho. La verdad revelada tiene más autoridad, puesto que no cabe
error en la revelación. Por consiguiente, en este aspecto la filosofía
seguiría siendo un auxiliar útil a la teología, se trata de hacer de la fe
algo inteligible y demostrable en el mayor grado posible. La razón puede
mostrar que las verdades no demostrables de la fe no son contrarias a la
razón. Creer no es un acto de irracionalidad.
- Hay verdades teológicas que
sobrepasan a la razón natural. Son los artículos de fe o misterios (como
el de la Trinidad por ejemplo). Hay otras verdades teológicas que pueden
ser alcanzadas por la razón natural, como la existencia de Dios, que el
mundo es creado, que el alma es inmortal; verdades que algunos filósofos
han descubierto con su razón natural. Estas verdades forman los preámbulos
de la fe, es una especie de terreno “común” a la filosofía y a la
teología.
Fe y
razón mantienen una relación de colaboración sin olvidar que la filosofía es
servidora de la fe. La verdad es única, y la razón debe revisar sus premisas y
sus argumentaciones cuando llegue a conclusiones incompatibles con la verdad
revelada.
Los
caminos de la razón y la fe son distintos y los puntos de partida también pero
tienen que llegar a las mismas conclusiones: la verdad.
La
razón ofrece un método y la fe es el principal criterio de verdad. Las verdades
demostradas racionalmente no son dogmas, sino sólo una especie de introducción
a los dogmas.
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