El sueño de educar

"Educar es lo mismo que poner un motor a una barca,hay que medir, pensar, equilibrar y poner todo en marcha...Soñar que ese navío, llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hasta islas lejanas..."Gabriel Celaya

sábado, 21 de febrero de 2026

Relaciones fe-razón en Santo Tomás de Aquino

 

La relación fe y razón

 

La relación entre razón y fe era uno de los grandes problemas de la filosofía medieval. La Filosofía Cristiana, por el lado que es filosofía, había de edificarse con la razón, con el concepto y las argumentaciones racionales. Y por lado que es cristiana tenía que contar con las verdades reveladas que se apoyan en la fe.

En el siglo XIII, la llegada del aristotelismo a Occidente y la teoría de la doble verdad del averroísmo, hicieron más urgente establecer las bases de las relaciones entre fe y razón, y fue Tomás quien lo llevó a cabo. Para el pensamiento tomista, la razón es una herramienta valiosa que Dios nos ha otorgado, y no debemos renunciar a ella ni considerarla un peligro para la fe. Su postura en este tema se puede sintetizar en los siguientes puntos:

 

  1. Tomás distingue entre razón y fe: la razón natural carece de iluminación divina y sólo puede conocer “de abajo arriba”, a partir de la experiencia sensible; mientras que la fe conoce de “arriba abajo”, por la revelación divina. Razón y fe son autónomas: el objeto propio de la razón son las realidades sensibles y no las realidades inmateriales.
  2. Tomás niega la existencia de dos verdades: hay una sola verdad. Tanto la verdad adquirida por la razón como la adquirida por  revelación tienen su origen en Dios. En el caso de que la razón esté en contra de la verdad revelada, es la razón la que debe quedar en entredicho. La verdad revelada tiene más autoridad, puesto que no cabe error en la revelación. Por consiguiente, en este aspecto la filosofía seguiría siendo un auxiliar útil a la teología, se trata de hacer de la fe algo inteligible y demostrable en el mayor grado posible. La razón puede mostrar que las verdades no demostrables de la fe no son contrarias a la razón. Creer no es un acto de irracionalidad.
  3. Hay verdades teológicas que sobrepasan a la razón natural. Son los artículos de fe o misterios (como el de la Trinidad por ejemplo). Hay otras verdades teológicas que pueden ser alcanzadas por la razón natural, como la existencia de Dios, que el mundo es creado, que el alma es inmortal; verdades que algunos filósofos han descubierto con su razón natural. Estas verdades forman los preámbulos de la fe, es una especie de terreno “común” a la filosofía y a la teología.

 Resumiendo podemos decir que Tomás establece un ámbito propio de la razón del que no se ocupa la fe, un ámbito específico de la fe y al cual la razón no puede acceder aunque puede mostrar que no hay contradicción en él, y un tercer ámbito de verdades compartidas.

Fe y razón mantienen una relación de colaboración sin olvidar que la filosofía es servidora de la fe. La verdad es única, y la razón debe revisar sus premisas y sus argumentaciones cuando llegue a conclusiones incompatibles con la verdad revelada.

Los caminos de la razón y la fe son distintos y los puntos de partida también pero tienen que llegar a las mismas conclusiones: la verdad.

La razón ofrece un método y la fe es el principal criterio de verdad. Las verdades demostradas racionalmente no son dogmas, sino sólo una especie de introducción a los dogmas.

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