Estos son los textos de la filosofía contemporánea, incluyendo los autores que no hemos visto en clase.
Textos comentados de los autores contemporáneos (Marx, Nietzsche, Habermans, Sartre, Ortega, etc)
El sueño de educar
"Educar es lo mismo que poner un motor a una barca,hay que medir, pensar, equilibrar y poner todo en marcha...Soñar que ese navío, llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hasta islas lejanas..."Gabriel Celaya
lunes, 23 de mayo de 2016
martes, 10 de mayo de 2016
jueves, 5 de mayo de 2016
Critica a la metafísica
Crítica a la metafísica. El mito del “otro” mundo.
Nietzsche es uno de los filósofos que con mayor virulencia ha negado el valor de la metafísica. Su negación va mucho más allá de la crítica cientifista, que tacha la metafísica de simple especulación ajena a los hechos (crítica con la que a veces simpatiza Nietzsche). Para él la metafísica ejemplifica de modo culminante el error que marca la historia de la cultura occidental: la negación de la realidad. En lugar de desvelarnos la realidad, la metafísica la niega, la cambia por otra ficticia y falsa.
Para Nietzsche toda la cultura occidental es el fruto de un inmenso error metafísico. El error de creer que la realidad no es el mundo cambiante, contradictorio y “ciego” en que vivimos, sino “otro” más estable, más racional y más “justo”, y al que siempre se sitúa en un “más allá” (al que acaso alguna vez lleguemos pensando, rezando o promoviendo el progreso político). Al mundo en que realmente vivimos la metafísica se ha empeñado en llamarle “aparente” (en el sentido de “falso” e “ilusorio”), y a ese “otro” mundo más estable, racional y justo, le ha llamado el “mundo verdadero”. Esta “duplicación” del mundo y esta inversión absurda por el que el mundo real (el que vemos) resulta “aparente”, y el mundo ficticio (el que inventan los metafísicos) resulta “real” es, según Nietzsche, el error que ha conducido a nuestra cultura a negar lo único importante y real (el presente, la vida misma) y a un estado terminal de crisis que se denomina “nihilismo”.
Nietzsche sitúa el origen de este error metafísico en la filosofía griega a partir de Sócrates y Platón, que adoptada luego por el cristianismo se extendió por todo el mundo occidental y que alcanza su culminación en el pensamiento moderno. Así, para Platón el mundo real no es este en el que vivimos, sino otro (más estable y racional) que es el de las Ideas (el mito de la caverna, recordad, nos invita a abandonar el mundo de lo aparente por otro más real situado “más allá” de lo que percibimos). El cristianismo no hizo sino integrar esta idea con sus dogmas religiosos. Así, para los cristianos el mundo verdadero (el “cielo” en el que todo es eterno, justo, etc.) está también “más allá” de este en que vivimos. La filosofía moderna (sobre todo la más racionalista) insiste también en sospechar de la realidad sensible y en suponer que el mundo verdadero es un orden de esencias en la mente del Sujeto racional. El propio Kant asume que la verdadera realidad no es la que vemos (los fenómenos), sino algo más allá de ello (el noúmeno), a lo que solo se accede mediante la razón (en su uso moral). De otro lado, la filosofía política moderna también supone que el mundo de la razón y la justicia está en otro lugar (en un futuro utópico: la sociedad ilustrada, la sociedad sin clases, etc.) al que se llegará una vez superado este.
¿Cuál es la causa de todo este inmenso error? –se pregunta Nietzsche—. Aunque la metafísica pretende justificarse en razones objetivas, lo que hay detrás de esas razones son motivaciones psicológicas. Veamos.
El argumento de la metafísica, desde Platón en adelante, es siempre el mismo. Según ellos, el mundo que vemos es imposible de conocer por la razón, pues carece de unidad y de estabilidad (todo es plural y cambiante en él), por tanto, no existe o, si existe, es por ser el reflejo, la apariencia, la copia imperfecta de otro mundo, unitario y estable, que sería el real y que sí se podría conocer con la razón. Pero este argumento es erróneo. Si el mundo que vemos no es racional, de ahí no se deduce que tenga que haber otro que sí lo sea. Simplemente hay que aceptar que el mundo, el único que hay, este que tenemos delante, no es explicable por la razón.
(Fuente: Vicente Bermudez)
martes, 3 de mayo de 2016
miércoles, 27 de abril de 2016
Humor filosófico
martes, 26 de abril de 2016
miércoles, 20 de abril de 2016
La dialéctica hegeliana
El método dialéctico tiene tres momentos o periodos. El primer momento es el de la llamada tesis. En general, es el conocimiento del que partimos sobre algo o bien un estado de cosas dado. El segundo momento es el de la antítesis. En este momento Hegel descubre siempre una contradicción en la tesis: esa contradicción supone que debemos superar o la tesis, pero no para suprimirla o rechazarla como falsa, sino para darnos cuenta de que sólo es un primer paso de un proceso que implica realidades nuevas y conocimientos también nuevos. Este segundo momento de la antítesis es frecuentemente llamado momento de la negación. El último momento dialéctico es el de la síntesis. La negación de la antítesis nos lleva a una forma nueva de conocimiento: tenemos una nueva tesis, enriquecida por la antítesis. Sin embargo, la síntesis, a su vez, al ser una tesis necesitará a su vez una antítesis o superación, que volverá a provocar otra síntesis mucho más perfecta que la primera.
Hegel pone un ejemplo ilustrativo. Una bellota está preparada para ser una encina. Pero sólo es encina cuando se suprime o niega (contradicción) a sí misma como bellota. Las bellotas de la nueva encina encierran una síntesis superadora de la bellota-semilla y del árbol nacido de ella. Es otra vez bellota, pero es una nueva bellota. La bellota como semilla, en tanto punto de partida es la tesis; la negación o contradicción de la bellota, que es el árbol, es la antítesis; la síntesis es la bellota de ese árbol.
sábado, 16 de abril de 2016
Trabajo obligatorio: ¿Qué debemos hacer?
La razón humana tiene dos usos. Uno, el uso teórico que permite establecer ¿qué puedo conocer? y el otro, el uso práctico, que se pregunta ¿qué debo hacer?
El ser humano es un ser natural con deseos inclinaciones y sentimientos propios de su naturaleza pero a diferencia de los animales, es un ser racional y la razón puede y debe decirle cómo actuar, de modo que también su razón puede determinar sus conductas, siendo dueña de si misma y no esclava de las pasiones. El propósito de Kant será elaborar una moral racional.
lunes, 11 de abril de 2016
Primo Levi: Si esto es un hombre
Hoy hace 29 años que moría en su casa de Turín Primo Levi.
»Cada uno se despidió de la vida del modo que le era más propio. Unos rezaron, otros bebieron desmesuradamente, otros se embriagaron con su última pasión nefanda. Pero las madres velaron para preparar con amoroso cuidado la comida para el viaje, y lavaron a los niños, e hicieron el equipaje, y al amanecer las alambradas espinosas estaban llenas de ropa interior infantil puesta a secar; y no se olvidaron de los pañales, los juguetes, las almohadas, ni de ninguna de las cien pequeñas cosas que conocen tan bien y de las que los niños tienen siempre necesidad. ¿No haríais igual vosotras? Si fuesen a mataros mañana con vuestro hijo, ¿no le daríais de comer hoy? «
—“Si esto es un hombre”, Primo Levi—
Levi comenzó a escribir Si esto es un hombre casi inmediatamente después de la liberación de los campos, en 1946; tenía ya muy claro, incluso en ese momento de trauma, que era necesario dar cuenta de lo sucedido, para que el mundo supiera la verdad; para que no pudiera volver a repetirse. "Contaréis lo que pasa aquí y no os creerán", cuenta Levi (y otros supervivientes de los campos) que decían los oficiales de las SS. En efecto, la brutalidad de lo sucedido en Auschwitz, en Buchenwald, en Dachau, parecía superar la capacidad de asimilación y de comprensión humana
Las obras de Primo Levi, y en especial este Si esto es un hombre, son un testimonio fundamental de uno de los mayores horrores de la historia; no solo por ser cronológicamente pioneras, sino sobre todo por su honestidad, su profundidad y su clarividencia. Como muestra, dejo aquí el poema con el que se abre el volumen, un llamamiento a la reflexión sobre la terrible condición humana y a la divulgación del testimonio de lo sucedido:
Los que os encontráis, al volver por la tarde,
La comida caliente y los rostros amigos:
Considerad si esto es un hombre
Quien trabaja en el fango
Quien no conoce la paz
Quien lucha por la mitad de un panecillo
Quien muere por un sí o por un no.
Considerad si es una mujer
Quien no tiene cabellos ni nombre
Ni fuerzas para recordarlo
Vacía la mirada y frío el regazo
Como una rana invernal.
Pensad que esto ha sucedido:
Os encomiendo estas palabras.
Grabadlas en vuestros corazones
Al estar en casa, al ir por la calle,
Al acostaros, al levantaros;
Repetídselas al vuestros hijos.
O que vuestra casa se derrumbe,
La enfermedad os imposibilite,
Vuestros descendientes os vuelvan el rostro.

Idioma original: italiano
Título original: Se questo è un uomo
Año de publicación: 1947-1958Título original: Se questo è un uomo
—“Si esto es un hombre”, Primo Levi—
Levi comenzó a escribir Si esto es un hombre casi inmediatamente después de la liberación de los campos, en 1946; tenía ya muy claro, incluso en ese momento de trauma, que era necesario dar cuenta de lo sucedido, para que el mundo supiera la verdad; para que no pudiera volver a repetirse. "Contaréis lo que pasa aquí y no os creerán", cuenta Levi (y otros supervivientes de los campos) que decían los oficiales de las SS. En efecto, la brutalidad de lo sucedido en Auschwitz, en Buchenwald, en Dachau, parecía superar la capacidad de asimilación y de comprensión humana
Las obras de Primo Levi, y en especial este Si esto es un hombre, son un testimonio fundamental de uno de los mayores horrores de la historia; no solo por ser cronológicamente pioneras, sino sobre todo por su honestidad, su profundidad y su clarividencia. Como muestra, dejo aquí el poema con el que se abre el volumen, un llamamiento a la reflexión sobre la terrible condición humana y a la divulgación del testimonio de lo sucedido:
Los que vivís seguros
En vuestras casas caldeadasLos que os encontráis, al volver por la tarde,
La comida caliente y los rostros amigos:
Considerad si esto es un hombre
Quien trabaja en el fango
Quien no conoce la paz
Quien lucha por la mitad de un panecillo
Quien muere por un sí o por un no.
Considerad si es una mujer
Quien no tiene cabellos ni nombre
Ni fuerzas para recordarlo
Vacía la mirada y frío el regazo
Como una rana invernal.
Pensad que esto ha sucedido:
Os encomiendo estas palabras.
Grabadlas en vuestros corazones
Al estar en casa, al ir por la calle,
Al acostaros, al levantaros;
Repetídselas al vuestros hijos.
O que vuestra casa se derrumbe,
La enfermedad os imposibilite,
Vuestros descendientes os vuelvan el rostro.
Fuente: http://unlibroaldia.blogspot.com/
viernes, 8 de abril de 2016
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