El sueño de educar
"Educar es lo mismo que poner un motor a una barca,hay que medir, pensar, equilibrar y poner todo en marcha...Soñar que ese navío, llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hasta islas lejanas..."Gabriel Celaya
domingo, 11 de septiembre de 2016
No te detengas
Este proyecto "de viaje por la Filosofía", de momento, termina aquí. Este viaje finaliza, llega a su destino, pero se inician otros...nuevas rutas y aventuras, nuevos paisajes por descubrir.
A todos os deseo un feliz viaje por la vida. No olvidéis llevar una buena brújula que os guíe y un poco de poesía, alimento para el alma.
No te detengas.
"No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que casi es un deber. No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario. No dejes de creer que las palabras y las poesias sí pueden cambiar el mundo. Pase lo que pase nuestra esencia está intacta. Somos seres llenos de pasión. La vida es desierto y oasis. Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia. Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa:
Tú puedes aportar una estrofa. No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre..."
Walt Whitman
Hasta pronto!
domingo, 5 de junio de 2016
Humano demasiado humano
Documental realizado por la BBC que trata sobre el existencialismo a traves de autores como Nietzsche y Sartre.
Comentario de texto: Spinoza
Contextualización.
Baruch Spinoza, filosofo racionalista de origen portugués del s.XVII, que huyó a Amsterdam junto a su abuelo y su padre, por la presión que ejerció la Inquisición católica hacia la comunidad judía, más tarde, por sus ideas filosóficas y teológicas, fue expulsado también de la comunidad judía de Amsterdam. Al igual que Descartes, Spinoza piensa que el método adecuado al verdadero conocimiento es el método deductivo de la matemática. El método racionalista de Spinoza pretende exponer y desarrollar el saber filosófico siguiendo el modelo deductivo de la ciencia geométrica. Spinoza considera que este método es el correcto porque la realidad tiene también esa estructura; es decir, afirma que existe un perfecto paralelismo entre la realidad y el conocimiento, entre ser y pensar. La realidad contiene una estructura formal o lógica. En consecuencia, la mente humana debe partir de ideas claras y distintas para deducir conclusiones necesarias a partir de ellas. De ahí que el orden y conexión de las ideas sea el mismo que el orden y conexión de las cosas. En el ámbito de su pensamiento político, su Tratado teológico-político, se presenta globalmente como una defensa de la libertad de pensamiento, un elogio de la tolerancia y una apología de la democracia. Contra la intolerancia de los teólogos y de los dogmáticos, que él mismo sufrirá sobre su persona y pensamiento, Spinoza defendió la libertad de pensar. Considera que las iglesias constituidas (católica, judía, protestante) deben renunciar a sus pretensiones temporales y someterse al único poder soberano, el poder civil. Spinoza afirmó que la libertad de filosofar sólo puede ser ejercida fuera del ámbito de la teología, y que la libertad de pensar y de expresarse únicamente encuentra su pleno desarrollo en el seno de la democracia. Las opiniones políticas y político-religiosas de Spinoza, así como su defensa de la libre interpretación y crítica de las Escrituras fueron violentamente combatidas, junto con su sistema, al que se calificó frecuentemente de ateo e impío.
- Tema.
Los gobiernos democráticos son los más adecuados ya que respetan la libertad de expresión y de pensamiento del ser humano y permite que aunque cada cual piense de manera distinta, todos respeten unas normas establecidas por el sentir de la mayoría.
- Ideas Principales.
- El objetico de todo Estado es que los ciudadanos vivan en paz y en armonía, y para lograr tal objetivo lo mejor es dotar al ciudadano de libertad de pensamiento y expresión, es decir, que todos sepan que tienen el derecho de pensar de forma diferente al otro, pero que aceptando tal derecho deben ser capaces de convivir en concordia y armonía.
- La forma de gobierno que permite y defiende tal libertad de pensamiento es la democracia, que es la forma de gobierno que se acerca más al estado natural del ser humano, es decir, a ese estado hipotético que los filósofos modernos veían como ideal, ya que, la libertad era total y había una ausencia total de coacción gubernamental.
- En el seno de un estado democrático no tienen porqué todos pensar igual; todos acuerdan seguir las leyes y normas más votadas y respaldadas, aunque no a todos guste; por ello, cada cual puede seguir pensando lo que quiera, esté a favor o en contra de lo establecido como ley, ahora bien, todos han acordado en respetar las leyes establecidas por la fuerza de los votos. Si todos hiciésemos lo que nos viniese en gana, sin respetar a los demás y sus opiniones, no sería posible la convivencia.
- Por todo ello, todo gobierno que sea totalitario, dictatorial y no respete el derecho a la libertad de expresión y de pensamiento, generará violencia y tensión, haciendo una convivencia imposible, basada en el terror.
(La relación entre las ideas la hacéis vosotros.)
- Explicación de las ideas.
Si habéis leído el texto de Spinoza, sabéis que nos dice que la democracia es quizá la mejor forma de gobierno, o al menos, la menos mala, la más cercana a la naturaleza del ser humano. Por ello, nos dice Spinoza, el ser humano debe tener libertad de expresión, cuanta más libertad tenga con menos violencia se gobernará. La libertad dentro del estado democrático será básica para que el ser humano se sienta a gusto dentro del Estado y colabore con los demás, eligiendo lo que sea mejor para la mayoría y cumpliendo lo que elija dicha mayoría. Ahora profundizaremos un poco más en estos dos conceptos, DEMOCRACIA Y LIBERTAD dentro del pensamiento de Spinoza.
Cuando Spinoza considera la libertad política en el TTP, el Estado democrático se le presenta como "el más natural y el que más se aproxima a la libertad que la naturaleza concede a cada individuo". En esa obra, la libertad propia del estado natural se explica a partir del derecho natural o derecho individual de vivir cada uno a su antojo. Ambos términos, libertad y derecho, parecen usarse a veces de forma equivalente; pero, cuando se analiza la cesión del derecho natural individual que da origen al Estado, dentro de este derecho tienden a diferenciarse el derecho de defenderse y la libertad de pensar y opinar. La transferencia del derecho natural no es en ningún caso completa: "nadie puede privarse a sí mismo de su poder de defenderse, hasta el punto de dejar de ser hombre", y "nadie puede renunciar totalmente a su libertad de opinar y pensar lo que quiera". Sin embargo, la cesión de derecho natural resulta mayor (y la libertad, por tanto, menor) en los regímenes no democráticos, en donde se transfiere a terceros, que en los democráticos, en los que cada uno entrega su derecho "a la mayor parte de toda la sociedad, de la que él es una parte, con lo que siguen siendo todos iguales, como antes en el estado natural".
La libertad de juzgar y pensar, que se funda en aquel derecho natural que nadie puede transferir, y que tiene, por tanto, que ser reconocida en el Estado de forma tácita o mediante acuerdo expreso como un derecho privado que cualquiera puede ejercer, es negada, sin embargo, mediante engaños y falsas doctrinas en los regímenes que Spinoza califica de "violentos", que son también aquellos regímenes en los que los hombres sólo actúan por miedo.
La Democracia se plantea en Spinoza como una forma de vida, como una efectiva comunidad política: "Como la obediencia consiste en que alguien cumpla las órdenes por la sola autoridad de quien manda, se sigue que la obediencia no tiene cabida en una sociedad cuyo poder está en manos de todos y cuyas leyes son sancionadas por el consenso general; y que en semejante sociedad, ya aumenten las leyes, ya disminuyan, el pueblo sigue siendo igualmente libre, porque no actúa por la autoridad de otro, sino por su propio consentimiento". Entonces, la Democracia se establece como el único "poder absoluto" que, como tal, es el único medio en que el hombre puede realizar su libertad.
Pero Spinoza sabe que esto es prácticamente imposible, porque ello supone la absoluta racionalización de la vida humana. Sólo el hombre que actúa racionalmente ya no estará determinado por sus pasiones (será libre), y sabrá la verdadera causa de los hechos, por lo tanto conocerá su bien y sabrá que este bien se encuentra en la formación de la "comunidad política", comunidad que es el único medio en el cual el hombre podrá efectuar su libertad, objetivo ético-político de toda la filosofía spinoceana. Pero para esto es necesario primero "procurar que muchos reformen el entendimiento junto conmigo, es decir, que a mi felicidad pertenece contribuir a que otros muchos entiendan lo mismo que yo".
Spinoza piensa que los asuntos públicos se resuelven mejor si los aborda una amplia representación popular que si decide de ellos un reducido número de aristócratas. Está convencido de que todo el mundo, por inculto que sea, entiende su oficio y conoce sus problemas y que, por lo demás, la mejor forma de que los verdaderos aristócratas (gente entendida y honrada) participen en el poder, es ampliar el número de personas elegidas y hacer que esa elección esté previamente determinada por la ley, a fin de evitar la arbitrariedad y la demagogia del grupo predominante en el poder. Y eso, justamente, es la democracia.
Spinoza está convencido de que la democracia reúne los caracteres esenciales de un gobierno ideal: poder absoluto en el Estado y libertad máxima en los ciudadanos. Poder absoluto, porque es el poder de todos unidos y en su expresión suprema, unión de intereses y convicciones. Libertad máxima, porque, como el Estado democrático se funda en el consenso de todos, nadie obedece a otro y en beneficio de otro, sino a sí mismo y en beneficio propio. Eso es lo que significa Spinoza cuando dice que es también el régimen más cercano al natural: que respeta mejor que ninguno la naturaleza ambivalente del hombre, a saber, sus intereses y su libertad.
Spinoza concibe la democracia como el imperio de la ley sobre todos los ciudadanos, mostrando su preferencia por la institucionalización frente a los personalismos. Su talante democrático y liberal queda magistralmente plasmado en este texto: «Es necesario conceder a los hombres la libertad de juicio y gobernarles de suerte que, aunque manifiesten públicamente opiniones distintas y contrarias, vivan sin embargo en paz».
viernes, 3 de junio de 2016
Vigencia
Hola chicos,
No quedan muchos días para la evaluación y es ahora cuando aparecerán algunas dudas, entre ellas probablemente la más común será la resolución de la pregunta de "vigencia" en el comentario de texto. Seguramente os preguntaréis cómo contestar a ese apartado del texto.
Os he hecho un resumen de las preguntas realizadas en la PAEG en años anteriores. De forma general se trata de reflexionar sobre un aspecto del mundo actual desde la filosofía del autor en cuestión, observando si sus presupuestos son aplicables a la actualidad.
En definitiva, debéis hacer una buena argumentación relacionando la filosofía del autor y la cuestión planteada. No se trata de dar una opinión personal sobre el tema.
Pincha aquí para leer las preguntas de vigencia.
martes, 24 de mayo de 2016
Fragmento: Wittgenstein. Sobre el lenguaje
Wittgestein: la película
Para aquellos atrevidos que todavía tengan interés por la Filosofía os propongo el visionado de la película sobre la vida de Wittgwstein, el filósofo del lenguaje.
lunes, 23 de mayo de 2016
Preparando la PAEG
Ha llegado el momento de decidir si os presentáis por Hª de la Filosofía o por Historia de España.
Queria daros algunas claves para tomar esa decisión y la principal es que debéis sentiros cómodos con la asignatura de vuestra elección. Podéis valorar muchos factores como la dificultad del temario, la amplitud y , claro está, vuestra trayectoria teniendo en cuenta la nota obtenida, aunque esto último no es determinante, porque cómo muchos habéis comprobado en Filosofía hemos ido de menos a más, por la dificultad propia de la asignatura y porque el primer trimestre muchos estabais aún despistados.
Os animo a dedicar un momento a la reflexión antes de decidir.
Ya tenéis en el blog muchos materiales útiles pero volveré a compartir aquellos comentarios y apuntes que puedan seros de más ayuda. También os recomiendo el visionado de los videos de Unboxing Philosofy que son de gran ayuda, por su claridad y sencillez, para poner a cada autor con su teoría correspondiente.
Respecto a esa clase que debemos tener, apenas un rato para solventar dudas y ver las lineas generales de pensamiento de los autores que nos quedan, con el puente tenemos pocas alternativas: los que queráis podéis venir el miércoles 25 de 9 a 10.50 ( una muy buena opción por tener dos horas seguidas disponibles aunque no las necesitemos) o emplear las horas que os corresponden por horario a las 12.15 tenemos la hora de letras y de 14 a 15 la de ciencias.
Los que no acudáis éste miércoles podréis hacerlo el miércoles 1 de 12.15 a 13.10 o de 14 a 15
Y por supuesto estoy disponible en horario escolar y vía email a cualquier hora.
Mucha suerte a todos!!
Textos comentados de los autores de la Filosofía Contermporánea para la PAEG
Textos comentados de los autores contemporáneos (Marx, Nietzsche, Habermans, Sartre, Ortega, etc)
martes, 10 de mayo de 2016
jueves, 5 de mayo de 2016
Critica a la metafísica
Crítica a la metafísica. El mito del “otro” mundo.
Nietzsche es uno de los filósofos que con mayor virulencia ha negado el valor de la metafísica. Su negación va mucho más allá de la crítica cientifista, que tacha la metafísica de simple especulación ajena a los hechos (crítica con la que a veces simpatiza Nietzsche). Para él la metafísica ejemplifica de modo culminante el error que marca la historia de la cultura occidental: la negación de la realidad. En lugar de desvelarnos la realidad, la metafísica la niega, la cambia por otra ficticia y falsa.
Para Nietzsche toda la cultura occidental es el fruto de un inmenso error metafísico. El error de creer que la realidad no es el mundo cambiante, contradictorio y “ciego” en que vivimos, sino “otro” más estable, más racional y más “justo”, y al que siempre se sitúa en un “más allá” (al que acaso alguna vez lleguemos pensando, rezando o promoviendo el progreso político). Al mundo en que realmente vivimos la metafísica se ha empeñado en llamarle “aparente” (en el sentido de “falso” e “ilusorio”), y a ese “otro” mundo más estable, racional y justo, le ha llamado el “mundo verdadero”. Esta “duplicación” del mundo y esta inversión absurda por el que el mundo real (el que vemos) resulta “aparente”, y el mundo ficticio (el que inventan los metafísicos) resulta “real” es, según Nietzsche, el error que ha conducido a nuestra cultura a negar lo único importante y real (el presente, la vida misma) y a un estado terminal de crisis que se denomina “nihilismo”.
Nietzsche sitúa el origen de este error metafísico en la filosofía griega a partir de Sócrates y Platón, que adoptada luego por el cristianismo se extendió por todo el mundo occidental y que alcanza su culminación en el pensamiento moderno. Así, para Platón el mundo real no es este en el que vivimos, sino otro (más estable y racional) que es el de las Ideas (el mito de la caverna, recordad, nos invita a abandonar el mundo de lo aparente por otro más real situado “más allá” de lo que percibimos). El cristianismo no hizo sino integrar esta idea con sus dogmas religiosos. Así, para los cristianos el mundo verdadero (el “cielo” en el que todo es eterno, justo, etc.) está también “más allá” de este en que vivimos. La filosofía moderna (sobre todo la más racionalista) insiste también en sospechar de la realidad sensible y en suponer que el mundo verdadero es un orden de esencias en la mente del Sujeto racional. El propio Kant asume que la verdadera realidad no es la que vemos (los fenómenos), sino algo más allá de ello (el noúmeno), a lo que solo se accede mediante la razón (en su uso moral). De otro lado, la filosofía política moderna también supone que el mundo de la razón y la justicia está en otro lugar (en un futuro utópico: la sociedad ilustrada, la sociedad sin clases, etc.) al que se llegará una vez superado este.
¿Cuál es la causa de todo este inmenso error? –se pregunta Nietzsche—. Aunque la metafísica pretende justificarse en razones objetivas, lo que hay detrás de esas razones son motivaciones psicológicas. Veamos.
El argumento de la metafísica, desde Platón en adelante, es siempre el mismo. Según ellos, el mundo que vemos es imposible de conocer por la razón, pues carece de unidad y de estabilidad (todo es plural y cambiante en él), por tanto, no existe o, si existe, es por ser el reflejo, la apariencia, la copia imperfecta de otro mundo, unitario y estable, que sería el real y que sí se podría conocer con la razón. Pero este argumento es erróneo. Si el mundo que vemos no es racional, de ahí no se deduce que tenga que haber otro que sí lo sea. Simplemente hay que aceptar que el mundo, el único que hay, este que tenemos delante, no es explicable por la razón.
martes, 3 de mayo de 2016
miércoles, 27 de abril de 2016
Humor filosófico
martes, 26 de abril de 2016
miércoles, 20 de abril de 2016
La dialéctica hegeliana
sábado, 16 de abril de 2016
Trabajo obligatorio: ¿Qué debemos hacer?
lunes, 11 de abril de 2016
Primo Levi: Si esto es un hombre

Título original: Se questo è un uomo
—“Si esto es un hombre”, Primo Levi—
Levi comenzó a escribir Si esto es un hombre casi inmediatamente después de la liberación de los campos, en 1946; tenía ya muy claro, incluso en ese momento de trauma, que era necesario dar cuenta de lo sucedido, para que el mundo supiera la verdad; para que no pudiera volver a repetirse. "Contaréis lo que pasa aquí y no os creerán", cuenta Levi (y otros supervivientes de los campos) que decían los oficiales de las SS. En efecto, la brutalidad de lo sucedido en Auschwitz, en Buchenwald, en Dachau, parecía superar la capacidad de asimilación y de comprensión humana
Las obras de Primo Levi, y en especial este Si esto es un hombre, son un testimonio fundamental de uno de los mayores horrores de la historia; no solo por ser cronológicamente pioneras, sino sobre todo por su honestidad, su profundidad y su clarividencia. Como muestra, dejo aquí el poema con el que se abre el volumen, un llamamiento a la reflexión sobre la terrible condición humana y a la divulgación del testimonio de lo sucedido:
Los que os encontráis, al volver por la tarde,
La comida caliente y los rostros amigos:
Considerad si esto es un hombre
Quien trabaja en el fango
Quien no conoce la paz
Quien lucha por la mitad de un panecillo
Quien muere por un sí o por un no.
Considerad si es una mujer
Quien no tiene cabellos ni nombre
Ni fuerzas para recordarlo
Vacía la mirada y frío el regazo
Como una rana invernal.
Pensad que esto ha sucedido:
Os encomiendo estas palabras.
Grabadlas en vuestros corazones
Al estar en casa, al ir por la calle,
Al acostaros, al levantaros;
Repetídselas al vuestros hijos.
O que vuestra casa se derrumbe,
La enfermedad os imposibilite,
Vuestros descendientes os vuelvan el rostro.
viernes, 8 de abril de 2016
domingo, 13 de marzo de 2016
Un modelo de comentario al texto de Rousseau
Hola a todos,
Aquí tenéis un modelo de comentario de texto sobre "El contrato social" de Rousseau. Espero que os sea útil al menos para una primera idea sobre su pensamiento.
Recordar que tanto Locke como Rousseau no son pensadores de "primera línea" en el examen PAEG, la tolerancia en Locke y el contrato social en Rousseau se consideran preguntas de segunda cuyo valor es un punto si la pregunta es corta o tres puntos si se trata de un comentario. La diferencia es la extensión y profundidad en el desarrollo de la cuestión.
Descargar comentario texto Rousseau
FILOSOFÍA DESDE EL PALOMAR: LOS PADRES DE LA DEMOCRACIA
FILOSOFÍA DESDE EL PALOMAR: LA FILOSOFÍA DE ROUSSEAU 2/2 (VIDEO)
J Rosseau: el hombre en estado de naturaleza
Apuntes sobre La Ilustración: Rousseau y el contrato social
martes, 23 de febrero de 2016
Contenidos 2ª evaluación
Panorámica de la Filosofía Medieval: el problema de las relaciones entre fe y razón, el problema de los universales y la demostración de la existencia de Dios; relaciones Iglesia y Estado
Desarrollo de la Patrística y San Agustín como máximo representante. Comentario de texto: La ciudad de Dios
Desarrollo de la Escolástica:
- San Anselmo de Canterbury y la primera demostración racional de la existencia de Dios con su argumento ontológico.
- Averroes y la teoría de la doble verdad de sus seguidores de la Universidad de Paris (averroístas latinos)
- Santo Tomás de Aquino, filosofo y doctor de la Iglesia. Comentario de texto. Summa teológica
- Guillermo de Ockham, crisis de la escolástica. Comentario de texto.
Panorámica de la Filosofía Moderna: Renacimiento, Revolución científica y Racionalismo
Maquiavelo. Comentario de texto
Galileo. Comentario de texto. Carta a Cristina Lorena
Racionalismo
Descartes. Comentario de texto. El discurso del método
Locke. Comentario de texto. Carta a la Tolerancia.
sábado, 20 de febrero de 2016
Historia de la filosofía para cavernícolas: Dios, lógicamente, existe.
Espero que os guste
Historia de la filosofía para cavernícolas: Dios, lógicamente, existe.: La otra noche realizamos un experimento psicofónico en la caverna, en la parte que está bajo las ruinas de la biblioteca de Alejandría...
Características de la Filosofía moderna
- Autonomía absoluta de la filosofía y la razón, que ahora actúan con total independencia de cualquier instancia exterior y ajena a ellas mismas, sea la tradición, la autoridad o la fe religiosa.
- Se busca una fundamentación distinta, estrictamente racional, no trascendente o fundamentalmente religiosa, que sirva de base a la nueva concepción del mundo que se venía gestando desde el Renacimiento. Se hace por ello preciso un estudio del conocimiento humano.
- El problema del conocimiento (cuál es la vía o el método que nos permite obtener conocimientos ciertos y seguros, cuál es su naturaleza y alcance según se desprende del análisis de nuestras facultades cognoscitivas) se convierte en la preocupación central de la filosofía previa a todo análisis de la realidad. (La diferencia entre racionalismo y empirismo residirá en cómo enfocan e intentan resolver el problema del conocimiento)
- Toman como modelo de conocimiento el de la ciencia moderna que se caracteriza por su método matemático y experimental.
- Adoptan una postura crítica frente al pensamiento escolástico que todavía domina en las escuelas y universidades europeas.
jueves, 11 de febrero de 2016
martes, 9 de febrero de 2016
El Renacimiento y la Revolución científica
El Renacimiento se
extiende desde mediados del s. XV hasta los inicios del s. XVII.
Durante estos siglos tienen lugar un conjunto de
cambios políticos, culturales y filosóficos, que no se producen en una fecha
concreta sino debido a un dilatado proceso que hunde sus raíces en la Edad
Media, que dará lugar al nacimiento de la Edad Moderna.
A nivel político, la idea medieval del Imperio
cristiano dará paso al Estado moderno gracias a la afirmación
de las monarquías nacionales frente a las pretensiones unitarias del Emperador y comenzará a
entenderse que el poder está ligado a la nación que se gobierna y no como
derivado del poder de Dios a través del papa.
A nivel religioso es un periodo en el
que se acentúa la decadencia del poder
pontificio, ya que su
poder espiritual está siendo cuestionado por movimientos reformistas. Se
produce la fragmentación de la unidad religiosa europea con la aparición de
iglesias cristianas no sometidas al poder de Roma, es decir, no católicas como
la Iglesia protestante. La Iglesia en el s. XVI está fragmentada en católicos,
ortodoxos y protestantes.
Por otro lado, la caída de Constantinopla
(1453) provocó
la llegada a Occidente de los textos de los grandes filósofos, astrónomos y matemáticos griegos,
gracias a la diáspora de los intelectuales bizantinos. A pesar de que en Europa
ya se conocían a través de comentarios y deficientes traducciones. Este nuevo
contacto con las obras grecorromanas provocará el desprecio por la Edad Media, a la que consideran una época de
oscuridad y barbarie que hay que destruir volviendo la vista al pensamiento
clásico. Al mismo tiempo
que los descubrimientos geográficos (1492) favorecerán una nueva cosmovisión.
Teniendo en cuenta todo lo anterior, se produce el surgimiento
del Humanismo renacentista, la concepción
teocéntrica del mundo es
sustituida por la concepción antropocéntrica: el ser humano se halla
en el centro de las preocupaciones filosóficas y culturales de la época, ser
humano que, por encima de su destino sobrenatural, es dueño de sus acciones. Estas ideas tendrán gran difusión gracias a la
invención de la imprenta.
El Renacimiento italiano entenderá que el hombre
dotado de fuerza de voluntad, puede dominar su destino. Para ello debe tener
virtud (suma entre sagacidad y prudencia) y conocimientos. Se ensalza así la
autonomía del hombre, su razón como atributo específico que le da independencia
frente a las autoridades externas, sobre todo de la Iglesia.
En resumen, el pensamiento renacentista se ve
enmarcado por la crisis y la crítica del sistema escolástico y el intento
de recuperar el pensamiento antiguo (Renacimiento humanista). Además ofrecerá nuevos planteamientos
en el terreno de la política, la religión y la ciencia:
En el terreno de la política sobresale Maquiavelo
(1469-1527) quién con su obra "El Príncipe" funda el pensamiento
político moderno al describir la conducta efectiva de los reyes y príncipes
renacentistas, mostrando como hay gobernantes que no tienen escrúpulos y usan
cualquier medio para garantizar la finalidad que les conviene. El interés por
la organización y el funcionamiento de la sociedad hace resurgir la literatura
utópica, es decir, las descripciones de sociedades imaginarias más o menos
felices y sin discriminaciones. Destacan aquí Tomas Moro (1478- 1535)
que escribió su "Utopía", Tomasso
Campanella (1512-1569) que escribió
"La ciudad del sol" y Francis Bacon (1561- 1626) con su
obra "La nueva Atlántida".
En el terreno religioso el hecho fundamental es
La Iglesia Católica también realizó su propia
revisión formulada en el Concilio de Trento (1545-1563); es un movimiento
denominado Contrarreforma católica
con la que se reivindicaban y fijaban las cuestiones doctrinales e
institucionales de la Iglesia.
En el terreno de la ciencia se produce la revolución
científica que suponía el abandono del paradigma
aristotélico y la concepción medieval. Se utilizará el método
hipotético-deductivo que favorecerá la separación definitiva entre filosofía y
ciencia que culminará en el s. XVIII con Newton.
LA
REVOLUCIÓN CIENTÍFICA.
La cosmografía imperante
en hasta el s. XV era la visión aristótelico-Ptolemaica, es decir, una visión
geocéntrica en la que la Tierra permanecía inmóvil en un lugar situado en el
centro del universo. Alrededor de la Tierra, giraban los demás cuerpos
celestes, en el siguiente orden Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno.
El final del universo está constituido por la esfera de las estrellas fijas, es
decir, una esfera en la que están como clavadas e inmóviles unas respeto de las
otras todas las estrellas. Existía una clara dicotomía entre el mundo sublunar
(comprendido entre la Tierra y la Luna) de lo mutable, corruptible, cambiante y
el mundo supralunar (entre la Luna y la esfera de estrellas fijas) mundo de lo
perfecto, inmutable, eterno.
Respecto al movimiento de
los astros la visión Ptolemáica asumía la teoría de Aristóteles que sostenía
que los astros sólo podían describir movimientos circulares y uniformes. Esta
teoría perduró trece siglos.
La
revolución científica y la ciencia moderna
En el s. XV aparece la
nueva concepción del Universo que perdura hasta el siglo XVIII, y que supone:
-
La desaparición definitiva de la
interpretación aristotélica que diferenciaba entre el mundo sublunar
(regido por leyes físico-naturales) y el mundo supralunar (simple y perfecto).
-
La sustitución de la idea de cosmos
por la de universo, y del geocentrismo por el heliocentrismo.
-
Se ponen las bases firmes para el
desarrollo posterior de lo que llamamos la Ciencia moderna que culminará
en el s. XVIII con Isaac Newton.
Se parte de dos
principios básicos:
a) El Universo es un
conjunto mecánico sometido a leyes (mecanicismo).
b) El instrumento válido
para el conocimiento del Universo son las matemáticas.
NICOLÁS COPÉRNICO (1473-1543).
Copérnico
nació en Polonia en 1473 y falleció setenta años después. Sustituye
el sistema de aristotélico-ptolemaico (geocentrismo), por un sistema heliocéntrico.
Más teórico que práctico, aplica las matemáticas a la astronomía. Utiliza el
principio de economía de Ockham como criterio básico para su concepción
astronómica. La explicación del movimiento de los astros basada en la posición
central de la Tierra era muy complicada. Al final de su vida publicó la obra “De Revolutionibus orbium coelestium”
(Las trayectorias de las órbitas celestes). En ella expone su teoría
heliocéntrica: los movimientos de los planetas en el cielo, aunque se pueden
explicar con el sistema de Ptolomeo, se calculan más fácilmente suponiendo que
el Sol está en el centro y la Tierra y los planetas giran a su alrededor en
órbitas circulares. Junto a la admisión del movimiento de translación incluyo
el movimiento de rotación
La
llamada revolución copernicana fue origen de fuertes polémicas ya que en
aquellos momentos no había pruebas definitivas para su teoría, se oponía a las
ideas aristotélicas y a los textos sagrados y suponía la ruptura con la
tradición que afirmaba que la Tierra era el centro del Universo. Sus obras fueron incluidas en el Índice de
libros prohibidos en 1616
JOHANNES KEPLER (1571-1630).
Kepler, un siglo después,
admitiendo los planteamientos de Copérnico, gracias a sus estudios sobre Marte estableció
las leyes que rigen el movimiento de los planetas. Kepler contemporáneo de
Galileo utilizó el telescopio inventado por éste para sus observaciones de los
planetas.
Enuncia sus dos primeras
leyes en su obra "Astronomía nova", y la tercera, diez años después
en "Harmonices mundi".
Las leyes de Kepler:
- la primera ley o ley de
las órbitas establecía que los planetas recorren órbitas elípticas, estando
situado el Sol en uno de sus focos. Con esta ley Kepler echaba por tierra el
sistema aristotélico-ptolemaico: el carácter circular de las órbitas, la necesidad
de epiciclos, deferentes y excéntricas; pero además establecía algo fundamental
en Astronomía, que la elipse es el movimiento imperante en el mundo de los
cuerpos celestes lo que suponía la caída de la circularidad como movimiento
perfecto
- con la segunda ley, o
ley de áreas, explicaba la diferencia de velocidades observable en el
movimiento de traslación de los planetas, dicho de otro modo, cuánto más cerca
está un planeta del Sol, gira a su alrededor a mayor velocidad.
- la tercera ley o ley de
períodos suponía descubrir la relación armónica existente entre los planetas y
que hay una ley que rige todo el orden celeste, que existe un Sistema solar, es
decir, descubría la armonía del universo, al enlazar todos los planetas en un
mismo sistema.
Kepler establece la
imagen del mundo de la modernidad: un mecanismo de relojería, regido por leyes
inmutables y extrínsecas a los cuerpos.
GALILEO
GALILEI (1564-1642).
Galileo Galilei, nació en 1564 en Pisa y murió
en 1642; estudió medicina en Pádua y allí se le manifestó un creciente interés
por la observación directa de los fenómenos. A los 19 años descubrió la
isocronía de las oscilaciones del péndulo; más tarde construyó un telescopio,
con el que descubrió las manchas lunares y los satélites de Júpiter. Enseñó
matemáticas en las universidades de Pisa y Padua y posteriormente fue nombrado
por el duque de Toscana primer matemático y filósofo.
Culmina el proceso
renacentista de la ciencia Moderna. La gran labor de Galileo es la aplicación
de las matemáticas a los datos obtenidos por medio de la observación: método de
investigación que Galileo llama resolutivo-compositivo, y que nosotros
conocemos más bien como hipotético-deductivo.
El abandono de las tesis
aristotélicas y la defensa del copernicanismo enfrentaron a Galileo con la
Iglesia y motivaron su condena en 1632. Esta situación creó un ambiente que se
mantuvo hasta bien entrado el s. XVIII, haciendo que las conclusiones que se
iban obteniendo a través de la investigación científica, fueran presentadas
muchas veces como meras hipótesis, o que los autores guardaran en el cajón
aquellos manuscritos que pudieran ser problemáticos (caso de Descartes).
Durante los 18 años que Galileo permanece en
Padua desarrolla dos investigaciones decisivas para la física moderna:
·
pone
la base de los estudios sobre mecánica
·
inventa
el telescopio y desarrolla
exhaustivas investigaciones que le permiten apoyar la hipótesis copernicana con
detalles experimentales que le permiten refutar las seguridades tradicionales
de los partidarios de la cosmología aristotélica
La eficacia del método de Galileo se ve claramente
en la mecánica. La mecánica es la parte de la física que se ocupa del
movimiento de los cuerpos, así como de sus causas y efectos.
Galileo determina las ecuaciones de los
movimientos, se ocupó de ofrecer una ecuación para cada tipo de movimiento,
de manera que pudiera ser expresado en términos matemáticos. Así el movimiento uniforme es aquel en el que
el móvil recorre espacios iguales en intervalos de tiempo iguales.
Asimismo, estudió el movimiento de caída libre
de los cuerpos, lo cual constituye uno de sus más grandes logros.
Otro de los importantes logros de Galileo fue la
representación, aunque implícitamente, de la ley de inercia.
Evidentemente Galileo dejó sin resolver algunas dificultades que serían
resueltas posteriormente por Newton.
1)
Estudios
sobre la filosofía de la ciencia
La postura de Galileo frente a la ciencia vigente en
sus tiempos es bien clara y concisa: dejar libre el camino de la investigación
de toda literatura libresca, de todo ese mundo aristotélico. Propugna la
observación detallada y la experimentación frente a la abstracción formal,
metafísica, vacía de contenidos.
Galileo va a enfocar la ciencia de un modo
totalmente nuevo, ya que no busca la cualidad, ni la esencia del objeto o
fenómeno, sino las proporciones numéricas y matemáticas que pudieran
existir. Así, Galileo nos indica que la naturaleza es un libro en el que hay
que leer y este libro está escrito en lenguaje
matemático.
Ante esta concepción revolucionaria de la ciencia,
el tradicional método de abstracción formal metafísica pasa a ser inservible, y
entonces Galileo propugna su nuevo método, el
método experimental, que es el usado actualmente por la ciencia y que
comprende dos etapas:
I.
La
primera, o resolutio, consiste en reducir intuitivamente un fenómeno observado
a sus propiedades esenciales(movimiento, tiempo, etc) a partir de las cuales se
podrá establecer una hipótesis
II.
En
segundo lugar, la compositio, se establecen una serie de experimentos sencillos que permiten comprobar las consecuencias
teóricas, postulados o teoremas. Se trata de deducciones que han de ser
demostradas.
·
El
ensayador. Constituye
la respuesta a ciertas explicaciones ofrecidas para intentar explicar la
aparición de unos cometas en 1618.
·
Diálogo
sobre los Sistemas del Universo. En esta obra Galileo enfrenta la concepción
escolástica y la copernicana. Está escrita en forma de diálogo en el que se
enfrentan tres personajes:
Simplicio que representa el aristotelismo
inmovilista
Sagredo que es el personaje que introduce los
elementos irónicos en la obra
Salviati que es el científico puro que deja sentadas
las bases para que el lector pueda formular sus juicios
·
Carta
a Cristina de Lorena
. En esta obra se expone el tema de las relaciones entre ciencia y religión, y
Galileo defiende la tesis de la imposibilidad de cualquier tipo de conflicto
entre la verdadera ciencia y la correcta interpretación de la Biblia. El texto
busca evitar la condena, por parte de la Iglesia Católica, del sistema
copernicano, dado que esta condena pondría en peligro la libre investigación
científica. Es un auténtico manifiesto en defensa de la autonomía de la ciencia
que no podía estar condicionada por instancias que le eran ajenas. En
definitiva, el autor trata de delimitar la frontera que separa el saber
científico de la fe religiosa.
1. Consecuencias de las
tesis de Galileo
Galileo no fue precisamente un hombre apartado del
mundo, encerrado a solas con su propio pensamiento; al contrario, su vida fue
la de un luchador intelectual, que intentó desechar prejuicios milenarios, lo
que le llevó de forma inevitable a chocar con las instituciones, celosas
defensoras de una tradición estereotipada y encerrada en sí misma. Fue
fustigador implacable de esa pereza mental que se refugiaba en el saber
dogmático de la tradición escolástica y no dudó en utilizar la ironía y el
sarcasmo contra aquellos que él denominaba «filósofos tiberios», que,
encerrados en su mundo de papel, recurrían exclusivamente al principio de
autoridad y despreciaban o huían de las investigaciones directas en el «gran
libro de la naturaleza".
Las teorías de Galileo chocaron con las creencias
más firmes de sus contemporáneos, poniendo en entredicho toda una concepción
del mundo, sobre la que se había levantado una buena parte del edificio del
saber. Pero si ese edificio se desmoronaba, con él podían hundirse y quedar
sepultadas por los escombros otras muchas cosas y creencias.
Ciertamente, los logros galileanos supusieron una
auténtica revolución, que destruía los cimientos mismos de la cosmovisión
aristotélica, imperante en la cultura de la época. No es nada sorprendente que
una visión tan perturbadora y de imprevisibles consecuencias encontrara
importantes resistencias en todos los ámbitos de la sociedad de la época.
Aristóteles, todavía en la época de Galileo, era
considerado como guía a seguir por todas aquellos que se dedicaban a la
investigación de la naturaleza. Pocos habían osado apartarse del camino llano y
seguro de la filosofía peripatética. Pues bien, Galileo lo hizo. Provisto de su
telescopio, y apoyándose en reveladoras experiencias y en precisos
razonamientos matemáticos expondrá la nueva estructura del universo, que
derruía la vieja concepción del mismo. Los peripatéticos de la época se
lanzaron a la batalla convencidos de que a ellos les bastaba con Aristóteles.
Galileo, que tenía una concepción de la ciencia radicalmente distinta, les hará
la más dura de las acusaciones, la de no ser verdaderos hombres de ciencia, ya
que se contentaban simplemente con un «ir tirando», sin atreverse a dar un paso
fuera del recinto de Aristóteles, en tanto que la verdadera ciencia debe
necesariamente avanzar.
El antiguo sistema se había hecho estático y, por
tanto, dogmático y estéril. La esterilidad, pensaba Galileo, no puede tener
cabida en la ciencia. Por eso es esencial a todo científico tener el espíritu
abierto, y poseer la suficiente curiosidad para reconocer que son infinitas las
cosas de la naturaleza que aún permanecen desconocidas para el entendimiento
humano.
Esta actitud exige limpiar la mente de todo tipo de
prejuicios que tratan de acomodar el mundo al gusto de cada cual y atenerse a
la experiencia. Así ante la objeción que le hacían algunos aristotélicos de su
época de que la Luna «no podía» poseer naturaleza montañosa porque ello la
privaría de la forma esférica correspondiente como forma absolutamente perfecta
a los cuerpos celestes, Galileo les responde que en ciencia cuenta la
experiencia, no los prejuicios, y que es inútil ir imaginando las cosas tal como
quisiéramos que fuesen. Las cosas son como son, sin que nosotros podamos
ponerlas o quitarlas a nuestro antojo. El preferir las propias opiniones al
margen de la realidad es justamente la actitud opuesta a la que debe mantener
el científico y es precisamente la acusación que Galileo dirige a los
peripatéticos
Sin embargo, en descargo de todos aquellos que se
opusieron a Galileo, conviene decir que no era objetivamente fácil un cambio
radical de la visión clásica del mundo. Hubo, sí, dogmatismo en unos y
prejuicios de todo tipo en otros, pero también dificultades objetivas que
impedían una aceptación fácil y sencilla de las «novedades» del filósofo
florentino. En este sentido la presentación del «caso Galileo» como una
confrontación entre la ciencia empírica y el dogmatismo ciego no recoge
exactamente toda la complejidad del problema, no tiene en cuenta todos los
factores en juego. Hoy lo expuesto por Galileo nos parece evidente y fácil de
aceptar, pero en su época las cosas no eran en absoluto tan claras y obvias. El
propio Galileo era plenamente consciente de ello, al mostrar su admiración por
aquellos que, en contra del testimonio de los sentidos, habían adoptado el
sistema heliocéntrico.
Efectivamente, la postura de Galileo significó un
auténtico cambio de rumbo en la historia de la ciencia, que no podía ser
fácilmente asimilable. La revolución científica del siglo XVII, protagonizada
en gran medida por Galileo, supuso una profunda transformación intelectual.
Precisamente al trastocar los hábitos de pensamiento de su época y al crear en
su lugar nuevos hábitos de razonamiento que alejasen a los hombres de la fe
ciega en la autoridad y en la tradición, para que pensasen por sí mismos, apoyándose
en la experiencia y en las demostraciones necesarias, tuvo que enfrentarse a
obstáculos de todo tipo, que habrían de conducirle finalmente a su
procesamiento y posterior condena.
2.
El enfado de filósofos y teólogos escolásticos. Defensa de la autonomía de la
ciencia
¿Por qué se produjo la condena de Galileo? El choque
final con la autoridad eclesiástica condujo al científico italiano a su
procesamiento y condena. Sin embargo, el origen de ese desenlace desgraciado
estuvo en el conflicto y ruptura total con la filosofía aristotélica, pero
debido a la estrecha alianza existente en la época entre aristotelismo y
cristianismo, el inicial conflicto con los filósofos escolásticos derivó hacia
un conflicto con los teólogos.
Pero evidentemente se trataba de dos conflictos
perfectamente diferenciados. El primero en comprenderlo y en exponerlo fue el
propio Galileo, cuando en carta a Cristiana de Lorena afirmaba que estaban
equivocados y cometían un gravísimo error aquellos filósofos que buscaban el
apoyo de la autoridad bíblica en apoyo de sus tesis. Y se equivocaban
doblemente:
-
su
proceder no era científico al no apoyarse en argumentaciones ni demostraciones
estrictamente astronómicas.
-
abusaban
de la autoridad de las Sagradas Escrituras al pretender que, en las discusiones
científicas, podía argumentarse a partir del texto bíblico.
Los conflictos con los filósofos aristotélicos
comenzaron muy pronto y habían de prolongarse a lo largo de toda su vida.
Sabemos que ya en el año 1597 Galileo profesaba en privado, como relata en
carta a Kepler, el copernicanismo, pero no se atrevió por entonces a hacer
pública su postura. Es probable que el miedo de Galileo se debiese al temor de
poner en peligro su aceptable situación universitaria, ya que en aquella época
se encontraba en la Universidad de Padua, donde gozaba de una considerable libertad
de movimiento; pero además existía otra importante razón, y era que carecía por
entonces de argumentos sólidos en favor del sistema copernicano.
Los primeros descubrimientos los dio a conocer en su
Sidereus Nuncius que apareció el 12 de marzo de 1610 y que iba a suponerle
entusiastas adhesiones y violentísimos ataques.
Cuando Kepler consiguió ver los satélites de Júpiter
con un telescopio que el mismo Galileo había enviado al Elector de Colonia,
exclamó con las últimas palabras pronunciadas por juliano el Apóstata:
«Venciste Galileo».
Pero los ataques comenzaron también de inmediato,
produciendo estupor y asombro en Galileo que no acertaba a comprender cómo una
obra, que mostraba tan nuevos y maravillosos descubrimientos del cielo, pudiera
atraer sobre sí tanta violencia y animosidad. Está fuera de toda duda que entre
los aristotélicos de la época de Galileo abundaban los de una mentalidad
dogmática.
Galileo buscaba convencer de la verdad de sus
descubrimientos, pero poco podía hacer con aquellos que, sin tomarse siquiera
la molestia de mirar a través del telescopio, negaron su validez por la
sencilla razón de que las cosas que se veían contradecían las opiniones de
Aristóteles. La verdad, opinaba el científico italiano, es la única guía que
debe seguir el científico y, en consecuencia, el recurso al principio de
autoridad como método de investigación carece de sentido. Pensar que para
filosofar sea necesario apoyarse en la opinión de cualquier célebre autor, sólo
puede lograr que nuestro entendimiento se convierta en siervo del entendimiento
de otro hombre. Si una ciencia busca la verdad, debe conformarse con las
condiciones impuestas por la naturaleza. Ante esta forma de ver las cosas, para
nada servían los argumentos de autoridad.
Lo que realmente separaba a Galileo de sus
adversarios peripatéticos no eran tanto los descubrimientos particulares y
concretos, sino una nueva actitud ante la naturaleza, que se manifestaba en su
concepción del método y de la demostración científica. La ciencia, para
Galileo, no puede hacer sino avanzar y lo verdaderamente importante es el
progreso de la misma y no el mantener la doctrina de algunos filósofos, lo que
exige olvidarse de ese «falso respeto» que pone a los filósofos por encima de
lo que dicen y fuera del alcance de la crítica. Aferrarse a toda costa a
cualquier precepto de Aristóteles como si el apartarse de alguno constituyese
un sacrilegio, además de ser una actitud impropia de un investigador
científico, no hace más que degradar la imagen de Aristóteles, que no pudo ser
como sus discípulos le imaginan.
Pero si abandonamos el sistema establecido, se
preguntaban los aristotélicos, ¿qué guía tendremos? A lo que Galileo responderá
que la única guía posible sólo puede venirnos de nuestros sentidos y de nuestra
razón. El comprender, aunque sea un proceso lento y limitado, es el mayor don
que la naturaleza ha hecho a los hombres. La naturaleza está delante de
nosotros como un libro abierto, en cuya lectura obtendremos gran utilidad y
gozo.
Sin embargo el enfado de los teólogos era mucho más
peligroso que el de los filósofos, porque la acusación que le hicieron a
Galileo a causa de su copernicanismo fue la de dañar gravemente a la fe al
hacer falsas a las Sagradas Escrituras, dado que algunos pasajes bíblicos
tomados literalmente se oponían a la teoría heliocéntrica. La acusación era
gravísima y Galileo así lo entendió inmediatamente, viéndose obligado a hacer
un alto en el camino en sus investigaciones científicas, para delimitar
claramente las fronteras entre la ciencia y la fe, para salvar de esa forma la
autonomía de la ciencia.
La batalla de fondo entre Galileo y los teólogos no
se desarrollaba en tomo a la verdad o falsedad del sistema copernicano o
ptolemaico, sino que versaba en torno a la fundamental cuestión de determinar
quién podía legítimamente decidir acerca de la verdad, en lo referente a los
asuntos de la naturaleza, si los científicos, a base de una rigurosa lectura
del libro de la naturaleza, o los teólogos, a base de la interpretación de la
Biblia.
Se trataba en definitiva de salvaguardar la libertad
científica, defendiendo la existencia de un terreno propio y exclusivo, al
margen de cualquier tipo de extrañas interferencias metafísicas o teológicas,
para la libre discusión científica. El problema se planteaba por la existencia
de determinados pasajes bíblicos que contradecían aparentemente las principales
proposiciones del sistema copernicano.
¿A quién había que hacer caso? Y puesto que nadie
ponía en duda la verdad del libro sagrado, ¿cómo debían de ser interpretados
esos textos bíblicos? Si se hacía literalmente, entonces la condena del
copernicanismo, en el caso de que éste se tomase como un sistema verdadero del
universo, parecía inevitable; en caso contrario el conflicto se evitaba, pero
parecía obligado proceder a una nueva interpretación de las Escrituras y el
problema era delicado, pues por entonces los problemas de interpretación de la
Biblia eran de suma importancia en el conflicto con los protestantes.
La discusión tuvo lugar entre los años 1612-1616 y
la postura de Galileo fue muy clara y, sin duda alguna, atrevida para la época.
Consistió en reivindicar para la ciencia el derecho a decidir en cuestiones
físico - naturales, y en considerar como privado de todo fundamento el derecho
que se atribuían los teólogos a poder determinar, negativamente al menos, la
verdad desde la Biblia. La ciencia era para él un saber autónomo que no podía
depender de los dictados de la teología. Lo mejor para todos era no mezclar en
asuntos científicos al texto bíblico. En definitiva lo que tenían que hacer los
teólogos era dejar en paz a los científicos. No opinaban así la mayoría de
éstos que veían que el trono en que se sentaba «la reina de todas las ciencias»
quedaba amenazado. Para defender la posibilidad de una discusión científica y
sin trabas, Galileo se vio obligado a entrar en una discusión que él nunca
deseó.
Finalmente, tras un oscuro proceso inquisitorial, el
patricio Galileo, al cabo de su vida, pronuncia una abjuración pública y con
ello, y a su pesar, renuncia a difundir la idea en que había empeñado tantos
esfuerzos. Galileo abjura de propagar la teoría copernicana y es condenado a la
reclusión y el silencio.
